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Robos célebres con café

No. No nos referimos a los precios exorbitantes de los futuros de café en la actualidad, sino a desfalcos bancarios o a instituciones utilizando café como medio o herramienta.
Les dejamos este post antigüito para un buen viernes de relajación.
  
 En esta ocasión el café nos muestra su lado más oscuro que hayamos conocido hasta ahora. El café ha sido utilizado para llevar a cabo robos, y algunos de ellos han llegado a ser de los más famosos de los que se tenga conocimiento. Uno muy simple y de risa ocurrió en Estados Unidos, en Texas, donde un tipo utilizó un vaso de café recién hecho para robar la caja. Se sirvió el café, se acercó con la cajera para hacer un depósito y le derramó el café en su cara. Aprovechó la confusión y se llevó el dinero. Muy listo, no?

En Hollywood han hecho películas con el café como medio para transportar u ocultar lo que se intenta robar. Recuerdan “El discípulo” (The Recruit). En esta película, una chava debe extraer de la base de datos de la CIA información para una agencia extranjera. No hay manera de hacerlo, pues las computadoras están aisladas de internet, y no cuentan con discos extraibles. Finalmente haya la forma de ingresar una USB, y la oculta bajo su termo que al contener café caliente, pasa indetectable por los escanners.
Otra es la de Un Plan Brillante (Flawless), donde Micheal Caine, un inocente intendente de la mayor compañía de diamantes del mundo, la “London Diamond Corporation”, y Demi Moore, gerente de esa institución, elaboran un plan para robar de la compañía un puñado de diamantes. Este plan, tiene a un termo de café como medio de transporte de los diamantes, aunque al final el plan cambia un poco (y no les platico, por si no la han visto)

En realidad estos robos “de película” serían difíciles de llevar a cabo. El robo de diamantes, aunque parece dejar buenos dividendos, es en realidad el resultado de un largo estudio de la seguridad de una instalación. Algunos requieren de alta tecnología, la integración de varios sujetos expertos en alguna de las fases del robo, o bien, el uso de armas. Pero aparte de todo eso, de paciencia, mucha paciencia.  El Robo del Siglo, perpetrado por un grupo de ladrones italianos al Antwerp Diamond Centre es un ejemplo.

Este edificio es el principal centro de diamantes del mundo. Se ubica en Amberes donde circulan cerca del 80% de ellos. De todas partes del mundo llegan los diamantes en bruto, para ser pulidos, marcados y clasificados, y posteriormente comercializados. Existen más de 21 casas corredoras, y todas sus pertenencias se concentran en las bóvedas de este centro mientras son comercializadas.
Esto imagino, lo saben también los ladrones, y por esa razón, en 2003 llevaron a cabo el robo del siglo, extrayendo de las bóvedas de seguridad el equivalente a 100 millones de dólares en diamantes. Fue tanto el peso de las piedras que no pudieron vaciar el total de las cajas, y debieron conformarse con un 60% de ellas.

El robo requirió que los ladrones viajaran a esta ciudad tres años atrás, rentaran oficinas en las instalaciones y estudiaran por los siguientes años sus sistemas de seguridad, pensados hasta ese entonces como impenetrables. Reconocieron sus sistemas de alarmas, que incluían un sistema infrarrojo de detección de calor, un radar Doppler de movimiento, un campo magnético, un sensor sísmico, y el cerrojo de la bóveda con más de 100 millones de combinaciones; estudiaron los rondines de sus guardias de seguridad, consiguieron copias de las llaves de las bóvedas (lo cual sugiere un trabajo interno también) y la noche del atraco, implantaron videos falsos a la red de circuito cerrado, para aparentar que nada sucedía. Todo salió a la maravilla… salvo un detalle.

Al abandonar el lugar descuidaron la manera de disponer la basura que habían generado durante el robo. Las tiraron a la orilla de la carretera por donde huyeron. Un vecino al otro día se quejó ante las autoridades por la basura y fue así como la policía fue alertada. En ellas encontraron restos de alimentos. Entre otras cosas, un sandwich a medio comer y un vaso con café. La policía de Amberes buscó muestras de saliva para extraer el ADN y esto los llevó con Leonardo Notarbartolo, uno de los integrantes de la banda de ladrones conocidos como La Escuela de Torino. Eventualmente se dio con otros tres integrantes, quienes también fueron arrestados. Sin embargo, los diamantes nunca fueron encontrados.

Si deseas conocer mas sobre el Robo del Siglo:
http://www.wired.com/politics/law/magazine/17-04/ff_diamonds